Tres formas de probar Linux sin arrepentirte
Cuando alguien decide probar Linux, casi siempre se imagina lo más drástico: formatear el disco y empezar de cero. Y por eso casi siempre no lo prueba.
Hay tres caminos, con tres niveles de compromiso completamente distintos.
1. Desde la USB, sin tocar nada
Preparas la USB con el instalador —descargas el ISO, lo pasas a la memoria con Rufus de forma booteable, cambias el orden de arranque en el BIOS— y en vez de instalar, lo corres directamente desde ahí.
Tu computadora no cambia en absoluto. Cuando terminas, quitas la USB, reinicias y todo está exactamente como estaba.
Sirve para lo que importa al principio: ver si te gusta. Si vale la pena explorarlo por simple curiosidad, o si te puede ayudar en tu trabajo o en tu forma de usar la computadora.
Es más lento que instalado, porque corre desde una memoria USB. No juzgues la velocidad por esto.
2. Dual boot: los dos al mismo tiempo
Si ya te convenció y quieres usarlo en serio sin abandonar lo que tienes, la opción es el arranque doble.
Lo que haces es particionar el disco duro: hacer separaciones para que quede un espacio para tu sistema operativo actual y otro para el nuevo. No tiene que ser mitad y mitad.
Al encender la computadora eliges con cuál arrancar.
Es la opción sensata para la mayoría de la gente. Tienes Linux para lo que quieras aprender y Windows para ese programa que no corre en Linux —que casi siempre existe, y suele ser justo el que más necesitas.
3. Formatear: borrar todo
Es lo que hice yo, y no lo hice porque fuera lo mejor.
Mi computadora tiene siete u ocho años. Sospechaba desde hacía mucho que tenía virus. Y sobre todo, todas las actualizaciones, todo lo que le había quitado, puesto y movido durante años, se había ido apilando una cosa sobre otra, con configuraciones viejas que ya nadie usaba, y la habían dejado lentísima. El disco, de medio terabyte, estaba al 90% de fotos y videos.
Hacía falta empezar de cero, con o sin cambio de sistema operativo.
Y antes de esto: respalda. Yo subí más de 230 GB de fotos y videos antes de borrar nada.
La recomendación
Empieza por la primera, aunque estés seguro.
Cuesta media hora, no arriesga nada, y contesta la única pregunta que importa antes de comprometerte: ¿esto me gusta o sólo me gusta la idea de esto?
Y recuerda que Ubuntu es sólo una de muchísimas distribuciones gratuitas. Hay de paga, sí, pero si tienes lo mismo gratis, empieza gratis, y muévete a otra sólo si necesitas algo muy específico que aquí no está.
Este texto sale del episodio 016 del Podcast Algoritmos, sobre por qué borré Windows.