Ya somos cyborgs, y la parte lenta somos nosotros
Hay una idea que suena loca dicha así y que se vuelve bastante razonable en cuanto la desarmas. La leí en Ray Kurzweil, en Cómo crear una mente:
En cierta forma, ya somos cyborgs.
El argumento
Empieza con algo mucho más viejo que cualquier tecnología: un libro.
En un libro, el autor plasma una idea. Puede ser compleja o bastante simple, o pueden ser varias. Otra persona lo lee y toma cierta interpretación de esa idea original.
Eso ya es una transmisión de pensamiento entre dos cerebros a través de un objeto que no es orgánico.
El internet, los teléfonos y las computadoras hacen exactamente lo mismo. Al leer un blog, al ver un video en YouTube, al ver una fotografía, al escuchar un podcast, estamos transmitiendo información de una persona a otra.
Sólo que ahora lo podemos hacer a través del mundo, en distintos idiomas, y mucho más rápido. Tomas el teléfono, aprietas cinco o seis botones, y ya está.
Y eso es lo que, según este argumento, nos convierte en cyborgs: es una interfaz no orgánica, es una máquina que nos permite interactuar con el mundo.
No hace falta ningún implante. El implante es el bolsillo.
Y aquí está el problema
La transmisión sigue siendo lenta.
Es mucho más rápida que un libro. Escuchar un podcast es más rápido que leer un tratado completo. Pero sigue siendo lentísima, y sobre todo no es intuitiva.
No es que lo pienses y ya está. No es que digas quiero aprender a hacer esto, lo descargues, y se acabó.
Todavía tienes que interpretarlo. Todavía tienes que hacer el trabajo de convertir las palabras de alguien más en algo que tú entiendes, y ese trabajo es exactamente igual de lento que hace quinientos años.
Por qué me parece la parte importante
Porque desplaza el problema a un lugar distinto del habitual.
La conversación sobre tecnología casi siempre trata de la capacidad de las máquinas: qué pueden hacer, qué tan rápido, hasta dónde van a llegar. Y el cuello de botella no está ahí.
El cuello de botella está en el ancho de banda entre una cabeza y otra. Tenemos acceso instantáneo a prácticamente todo el conocimiento acumulado, y seguimos aprendiendo a la velocidad a la que un ser humano puede leer, entender y practicar.
Toda la aceleración ocurrió del lado del transporte. Ninguna del lado de la interpretación.
Se cree que poco a poco vamos encontrando mejores formas de transmitir información y mejores formas de absorberla. Yo no estoy tan seguro de que la segunda parte esté avanzando al mismo ritmo que la primera, y creo que ahí está casi todo lo interesante que queda por resolver.
Este texto sale del episodio 005 del Podcast Algoritmos sobre el futuro de la tecnología.