Resiliencia intelectual

Le pregunté a Ariel Gamboa qué había sido lo más difícil de su año y pico haciendo investigación en cómputo cuántico.

Esperaba que dijera las matemáticas. Dijo otra cosa.

No me costó tanto trabajo integrarme a la academia, y respecto a la investigación tampoco fue tanto el bagaje físico —evidentemente necesitas el bagaje matemático y la intuición que esto representa, pero no se me hizo tan complicado.

Lo que más se me hizo complicado es tener la fortaleza mental de poder leer un paper.

Cómo se llama

Es un nombre que él escuchó hablando con investigadores de mucho tiempo, y que describe algo que nadie enseña:

Es algo que se desarrolla siendo investigador. La resiliencia intelectual, le podrías decir.

Qué es exactamente

El hecho de que tú puedas leer un paper del que no tienes la menor idea de qué es, pero que puedas desarrollar la habilidad de irte a las referencias hasta que llegues a un mínimo donde dices: ah, okay, de aquí ya entiendo. Y de ahí irte a estudiar lo demás.

Es un procedimiento y vale la pena verlo como tal:

  1. Lees algo que no entiendes.
  2. No cierras la pestaña.
  3. Bajas a las referencias y lees ésas.
  4. Si tampoco entiendes, bajas otro nivel.
  5. Sigues bajando hasta que aterrizas en algo que sí entiendes. Ése es tu piso.
  6. Estudias hacia arriba desde ahí.

Por qué es duro de verdad

Porque el paso 2 va en contra de todo.

Cuando lees algo y no entiendes ni la primera página, la reacción inmediata no es curiosidad: es vergüenza. La conclusión automática es esto no es para mí, y cerrar es un alivio.

La resiliencia intelectual no es ser más listo. Es soportar ese estado durante días sin tomarlo como veredicto sobre uno mismo.

Y ojo con lo que implica el paso 5: puede que tu piso esté muy abajo. Puede que para entender un paper tengas que bajar cuatro niveles y descubrir que te faltan cosas que se supone que ya deberías saber. Ese descubrimiento es la parte que duele, y es exactamente lo que el método te pide aceptar.

Mi versión

Le dije que lo había sentido muchas veces, y sigue siendo la mejor descripción que tengo de por qué hago lo que hago:

No tengo idea de qué demonios es esto, pero por eso mismo quiero seguir aprendiendo y quiero saber más sobre esta cosa.

Es la misma sensación de la que hablé cuando me mudé a otro país sin hablar el idioma: la ignorancia como motor. Ahí la llamé una mezcla entre frustración y ganas. Ariel le puso el nombre técnico y le puso el procedimiento.

Y lo que me gusta de esta idea

Que no es sobre cómputo cuántico ni sobre papers académicos.

Es lo mismo cuando abres un código que no entiendes, cuando entras a un trabajo con tecnologías que no conoces, cuando lees un contrato lleno de términos que nadie te explicó.

La habilidad no es saber. Es saber bajar hasta donde sí sabes, sin abandonar en el camino.


Este texto sale del episodio 018 del Podcast Algoritmos, una conversación con Ariel Gamboa.

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