Lo simple no es lo descuidado

Estuve jugando Fantasma Blitz y me dejó pensando en el diseño más que en el juego.

Las reglas completas son éstas. Hay cinco objetos sobre la mesa: un fantasma, un libro, una botella, un sillón y un ratón. Cada uno tiene su color característico. Se voltea una carta que muestra dos de esos objetos, pintados de dos colores.

Si alguno de los objetos aparece en la carta con su color correcto, agarras ese objeto. Si ninguno coincide, agarras el objeto cuya forma y cuyo color no aparecen en la carta. El primero en agarrarlo gana la carta.

Eso es todo. Toda la serie de reglas, explicada en menos de un minuto.

Y sin embargo

El juego es muy divertido y bastante confuso al mismo tiempo, que es una combinación difícil de conseguir. La gente se equivoca todo el tiempo, y equivocarse es parte de la gracia.

Puede jugarlo desde un niño hasta un adulto mayor. No requiere habilidad física, no requiere vocabulario, no requiere estrategia previa. Sólo concentración y rapidez.

La trampa de la apariencia

Cuando ves un diseño así, la primera impresión es que no le dedicaron mucho. Cinco objetos, unas cartas, dos reglas. Se ve como si hubiera salido en una tarde.

Y yo creo que es exactamente al revés: ese tipo de diseños tan minimalistas suelen ser aquellos a los que más pensamiento le dieron.

Piénsalo desde el otro lado. Para llegar a dos reglas hay que haber probado veinte y descartado dieciocho. Para que el objeto correcto se pueda determinar con una sola condición negativa, alguien tuvo que elegir cuidadosamente cuántos objetos hay y qué colores tienen, porque con seis objetos o con colores repetidos la regla deja de funcionar. Nada de eso se ve en el resultado. Esa es la característica de un buen recorte: no queda cicatriz.

Agregar es fácil. Quitar hasta que sigue funcionando es lo caro.

Por qué me importa fuera del juego

Porque es el mismo criterio que uso —o que trato de usar— con un programa, con una explicación o con un texto.

La versión que se entiende de inmediato parece que no costó trabajo. La versión que exige que estudies un rato parece más seria, más completa, más profesional. Y muchas veces es sólo la versión a la que todavía no le terminaron de quitar cosas.

Se dice que es mejor diseño una serie de reglas que cualquiera puede entender sin tener que estudiarlas. Estoy de acuerdo, con una advertencia: eso sólo se logra después, no antes.


Este texto sale del episodio 004 del Podcast Algoritmos, sobre simplificar.

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