Lo que la escuela no te enseña: investigar y no rendirte

Le pregunté a Andrés Arriaga qué cosas importantes para aprender a programar no se ven normalmente en un curso.

Su respuesta empezó corrigiéndome el marco:

No solamente extra, sino que yo siento que cambian, o son el detonante para ser exitoso o no.

Son dos, y están bastante ligadas.

Uno: saber investigar

La primera es comprender que uno no va a comprender todo. Saber que van a haber tantas tecnologías nuevas, y ésta es una industria donde la tecnología avanza muy rápidamente. Siempre van a salir cosas nuevas, siempre hay que estar actualizándose, y por ende uno va a tener que seguir investigando.

Y luego el señalamiento que me parece el más certero de todo el episodio:

Muchos profesores en la universidad dan por un hecho que usted ya sabe investigar, o que tiene las capacidades para aprender a investigar.

Nadie te enseña a buscar. Se asume. Y sin embargo es la habilidad que más vas a usar, porque el conocimiento concreto que te dieron va a caducar y la capacidad de encontrar el siguiente no.

Si uno puede investigar bien, y puede aplicar ese conocimiento que agarra de fuentes como internet, le va a ir bastante bien.

Dos: nunca rendirse

Aquí la historia es personal y por eso funciona.

Andrés practicó deportes desde muy temprana edad. Juega tenis de mesa.

A veces uno puede ir perdiendo 10 a 0, y el partido se termina en 11.

Y lo que le decía su papá:

Nunca se rinda. No importa. El partido no ha terminado. Es como el boxeo: nunca se sabe qué es lo que va a pasar hasta el puro final.

Si va 10 a 0, siga poniéndole. Puede ser que lo inesperado, el milagro, pase. Pero si usted no le pone de lo suyo, si no le pone esfuerzo, nunca va a llegar ahí.

Dónde se le aplicó

En sus primeras clases de programación había quizes: buscar en internet bubble sort o quick sort y aplicarlo a un problema que el profesor acababa de dar, en menos de veinte minutos. A veces diez. Algo ridículo, dice.

Muchos se quebraban en presión. Muchos abandonaban porque pensaban: no puedo hacer esto, ya no me da tiempo, no sé qué.

Él también lo sintió. La diferencia fue seguir investigando y seguir dándole aunque uno no vea la luz.

Un curso no muere hasta que muere. Un programa no muere hasta que muere. Es hasta el final.

Mi versión de la misma historia

Le conté la mía, que no es de programación sino de circuitos.

Durante la universidad estuve tres meses metido en un laboratorio después de la fecha de entrega. Fácilmente cien versiones del circuito, porque nada más no quedaba.

Al final quedó.

Su reacción fue la que le da sentido a todo esto:

La satisfacción que uno obtiene después de eso es algo que no se puede comprar. Además de todo el conocimiento que usted adquirió de estar en ese proceso. Una nota no define cuánto aprendió uno.

Por qué esto no está en ningún temario

Porque las dos son inevaluables.

No puedes ponerle una calificación a "sabe buscar" ni a "no se rinde". Y como el sistema mide lo que puede medir, lo que no se mide simplemente no se enseña.

Lo cual es especialmente absurdo tratándose de las dos cosas que, según alguien que está adentro ahora mismo, deciden si te va bien.


Este texto sale del episodio 012 del Podcast Algoritmos, una conversación con Andrés Arriaga.

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