Enseñar algo que todavía no dominas

Cuando grabé el episodio sobre cómputo paralelo dije, más o menos textualmente, que no me había ido tan a fondo porque era algo que todavía no conocía. Que la intención era compartir los avances poco a poco. Y que si alguien veía que estaba errado en algún tema, me lo comentara para investigarlo y aprender juntos.

Lo dije con cierta culpa, como quien pide una disculpa por adelantado. Con el tiempo dejé de verlo así.

La regla no escrita

Hay una idea muy extendida de que sólo deberías explicar lo que ya dominas. Que primero se aprende, luego se enseña, y que hacerlo al revés es irresponsable o presuntuoso.

Tiene su lógica: si no sabes bien, vas a decir cosas mal, y alguien puede creerte.

Pero esa regla tiene un costo que casi nunca se cuenta: si sólo compartes lo que ya dominas, nunca compartes el proceso. Y el proceso es la parte que le falta a todo el mundo.

Hay muchísimo material sobre cómo funciona algo, escrito por alguien que ya lo entiende. Hay muy poco sobre cómo se ve por dentro no entenderlo todavía: qué te confunde, qué analogía te sirvió, qué decisión tomaste sin estar seguro. Y eso es justo lo que necesita quien está en tu misma posición dos semanas antes.

Lo que sí hay que hacer

No creo que valga cualquier cosa. Lo que hace la diferencia son tres hábitos, y los tres son incómodos:

Decir dónde está tu límite, en el momento. No al final, no en una nota al pie. En medio de la explicación: esto lo sé, esto lo estoy suponiendo, esto no lo entiendo. En ese mismo episodio expliqué el paralelismo empezando por los hilos, sabiendo que no son lo mismo, y lo dije en voz alta: algunas personas que sepan del tema van a decir que un hilo y el cómputo paralelo no son lo mismo. Es cierto. Es sólo por dónde voy a empezar a explicarlo.

Pedir corrección de verdad. No como fórmula de cortesía al final del episodio. Y después corregir, que es la parte que casi nadie hace.

No presentar una preferencia insegura como recomendación. En ese mismo episodio dije que iba a aprender OpenCL en vez de CUDA, y agregué que no sabía si era la mejor opción. Ese "no sé" era el dato más útil de toda la frase.

Lo que cambió mi opinión

Que enseñar mientras aprendes te obliga a entender mejor. Ése es el efecto conocido, y es real: no puedes explicar en voz alta un paso que no entiendes sin que se note, sobre todo si te estás escuchando.

Pero hay algo más, que noté después: al publicar antes de dominar, quedas por escrito. Y quedar por escrito con un hueco te molesta lo suficiente como para ir a taparlo. Resulta ser un mecanismo bastante eficaz para no abandonar un tema a la mitad.

El riesgo verdadero no es equivocarse en público. Es equivocarse en público con tono de autoridad. Esas dos cosas se confunden todo el tiempo, y sólo la segunda hace daño.


Este texto sale del episodio 006 del Podcast Algoritmos, sobre cómputo paralelo y GPUs.

No se pudo guardar tu suscripción. Por favor, inténtalo de nuevo.
Tu suscripción ha sido exitosa.

Boletín

Recibe nuevos artículos por correo.