El profesor que ignoró el temario

Todo lo que hago empezó porque un profesor decidió no hacer su trabajo como estaba escrito.

En la secundaria, el profesor de computación decidió no tomar en cuenta el temario de la clase. No seguir lo que estaba establecido por la escuela. Y en vez de eso nos empezó a enseñar Adobe Flash.

Qué era Flash

En Flash podías hacer animaciones: poner figuras sobre la pantalla, trabajar con fotogramas, e ir armando cuadro a cuadro una caricatura.

Era la época en que internet estaba lleno de esos banners animados en la parte de arriba y en los laterales, casi siempre para anuncios. Y también había videojuegos hechos en Flash.

Pero no servía sólo para dibujar cuadro a cuadro. A cada objeto le podías asociar un ID, una etiqueta, un nombre. Y con ese nombre lo podías usar desde un lenguaje sencillo que se llamaba ActionScript.

Tomabas el nombre del objeto y le empezabas a poner propiedades: posición, velocidad, hacia dónde se va a mover, qué pasa si choca con otro objeto, cómo cambiar su color, su transparencia, sus propiedades físicas, si va a caer, si va a tener gravedad.

La frase que lo cambió todo

Yo no hacía nada complicado. Movía una pelotita para que rebotara por la pantalla, y ya.

Pero ahí ocurrió la revelación que sigue siendo, para mí, el momento exacto en que entendí de qué se trata esto:

Si pones una variable que representa la posición en X, y le vas sumando ciertos valores, el objeto se va a ir moviendo.

Eso es todo. No hay más magia que ésa. Una variable, una suma, y de pronto algo se mueve en la pantalla porque tú se lo dijiste.

Ahí fue cuando dije: esto puede funcionar.

Por qué me sigue importando

No fue un lenguaje formal ni completo. No aprendí programación orientada a objetos ni estructuras de datos ni nada que se pudiera poner en un currículum. Eso llegó hasta la universidad, en un curso de programación orientada a objetos en C++.

Lo que sí me dio fue la noción. La intuición de que las cosas que se ven en una pantalla son variables a las que alguien les está sumando números.

Y me la dio alguien que técnicamente no debía haberla dado. El temario decía otra cosa.

Pienso mucho en eso cuando se discute qué debería enseñarse en la escuela. Yo no llegué aquí por un plan de estudios bien diseñado. Llegué porque una persona concreta decidió, por su cuenta, enseñar algo que le parecía que valía más la pena.

Es una forma pésima de organizar un sistema educativo. Y es, casi siempre, cómo pasan las cosas que importan.


Este texto sale del episodio 008 del Podcast Algoritmos sobre cómo empezar a programar.

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