Dos preguntas para ordenar tu casa
Ese fin de semana reordené la planta baja de mi casa —la cocina y el comedor— basándome en La magia del orden de Marie Kondo y en algunas ideas sueltas de minimalismo.
Hay cosas del libro con las que concuerdo y otras que me parecen demasiado de libro. Pero lo que me llamó la atención fue darme cuenta, a la mitad, de que estaba aplicando exactamente lo mismo de lo que había hablado en el episodio anterior: un árbol de decisión.
El método es radical a propósito
El primer paso es sacar todas tus cosas y ponerlas en medio. No un cajón, no un clóset: todo.
Suena excesivo y no lo es. Mientras las cosas están guardadas, la decisión por omisión es conservarlas. Sacarlas todas invierte esa omisión: ahora hay que decidir activamente qué regresa. Es el mismo truco que usarías si quisieras que un sistema no acumulara basura por inercia.
Las dos preguntas
De ahí armé un árbol de dos niveles:
¿Te sirve? Es decir, ¿funciona, tiene un uso real, cumple algo?
¿Lo usas, o lo quieres?
Con esas dos preguntas los caminos quedan claros:
- No sirve → se va.
- Sirve, pero no lo usas ni lo quieres → se dona. Ésta es la rama importante, y es la que casi siempre se salta. Hay una diferencia enorme entre tirar y donar, y la mayoría de las cosas que estorban caen aquí.
- Sirve y lo usas → se queda, y se guarda en el lugar que tiene sentido, no hasta el fondo del cajón.
Esa última parte es la que hace la diferencia a las semanas. Deshacerte de cosas es la mitad del trabajo; la otra mitad es que lo que se quedó esté donde lo vas a buscar.
Las dos críticas que sí tengo
Es demasiado tardado. Me tomó todo el fin de semana, ahí metido todo el tiempo. Da buenos resultados y los da rápido en el sentido de que los ves de inmediato, pero el costo por adelantado es alto y el libro no lo dice con esa franqueza.
No contempla a las demás personas. Y esto me parece el hueco serio del método. La cocina y el comedor son zonas comunes. Hay cosas que a mí no me sirven y que alguien más sí usa. Hay cosas que objetivamente no sirven y que alguien conserva porque le dan un buen recuerdo, que es una razón perfectamente válida y que no aparece en ninguna de mis dos preguntas.
Un árbol de decisión que sólo modela tus criterios funciona muy bien en tu cuarto y muy mal en una casa compartida. Ahí no falta un paso del método: falta una variable que el método no tiene.
Este texto sale del episodio 002 del Podcast Algoritmos, sobre ordenar y los criterios.